Petro y la incertidumbre de los colegios en concesión

 Screen Shot 2014-01-09 at 11.10.32 AMLos políticos van y vienen, pero la oportunidad de educar bien a un joven se pierde por siempre si no se aprovecha en el momento debido.

Desde que el Alcalde Gustavo Petro fue destituido por el Procurador en diciembre, hemos oído un sincronizado y somnífero sinfín de quejas acerca de la supuesta violación de sus derechos. Lo que no ha expresado el Alcalde mientras lucha por su vida política, lanzando arengas anacrónicas y frecuentes contra los ricos y la oligarquía, es preocupación alguna por los 39.000 alumnos de estratos bajos que son educados en los 25 colegios en concesión de Bogotá.

Estos colegios fueron creados por la administración del ex alcalde Enrique Peñalosa, quien se aseguró de que proveedores privados con amplia experiencia en el campo le ofrecieran una educación pública de alta calidad a miles de alumnos de barrios marginales. Su éxito, el cual se basa en gran parte en su libertad para contratar profesores excelentes, ha sido bien documentado.

«Petro no ha expresado preocupación alguna por los 39.000 alumnos de estratos bajos que son educados en los 25 colegios en concesión de Bogotá».

El economista Salomón Kalmanovitz, quien ha escrito varias columnas acerca del tema en El Espectador, explica que, en comparación con los colegios administrados por el Distrito, los colegios en concesión no sólo han mejorado el nivel de matemáticas y lectura de sus alumnos, sino que también han disminuido la deserción escolar.

Por su parte, Juan Diego Bonilla, experto en economía educativa, ha demostrado que los estudiantes de los colegios en concesión han superado a los del Distrito en la prueba Saber 11 del Icfes, lo cual incrementa sus posibilidades de ingresar a la educación superior. Dado su éxito a la hora de reducir significantemente la diferencia que ha existido entre los colegios públicos y los privados de élite, Bonilla describe el programa de los colegios en concesión como “un laboratorio de buenas prácticas”.

Más allá de las cifras, basta con visitar algunos de los colegios en concesión para apreciar su admirable labor.

Las instalaciones del Colegio La Giralda son limpias, sobrias y dignas del primer mundo, sobresalientes en medio del sombrío y desolado barrio Las Cruces, el cual yace en su miseria a pocas cuadras del opulento palacio presidencial. Los 1.360 alumnos de La Giralda, cada uno oriundo de la localidad, se benefician de una muy buena educación pública administrada por la Alianza Educativa, un convenio entre la Universidad de los Andes y los colegios Los Nogales, San Carlos y Nueva Granada.

«El programa de los colegios en concesión ha sido ‘un laboratorio de buenas prácticas’.»

Pese a todas las ventajas que le ofrece una institución como La Giralda a sus alumnos, educar a un niño en este o en otro colegio en concesión cuesta menos en promedio que educarlo en el sistema del Distrito. Esto demuestra que- mirabile dictu– es posible obtener mayor calidad educativa con menos dinero de nuestros impuestos.

Aunque las virtudes de los colegios en concesión son palpables, el Alcalde Petro se rehúsa a reconocerlas ya que el sistema choca con su ideología. Desde el principio de su mandato se ha hablado del fin de los colegios en concesión en el 2014 ya que este año se vencen los contratos originalmente acordados.

Hasta el momento ni el Alcalde ni la Secretaría de Educación han emitido una pronunciación definitiva, pero el editorial de El Tiempo del pasado 26 de diciembre notó el “preocupante indicio de que (la educación que brindan los colegios en concesión) terminará entregada al apetito sindical”, el cual se opone intransigentemente a la competencia que ha enfrentado por parte de actores privados más eficientes.

«Aunque las virtudes de los colegios en concesión son palpables, el Alcalde Petro se rehúsa a reconocerlas ya que el sistema choca con su ideología».

La incertidumbre acerca del futuro de los alumnos de los colegios en concesión sólo crece al prolongarse la pugna legal entre Petro y el Procurador y ante los prospectos de una revocatoria o de un sufragio para elegir a un nuevo alcalde.

Pero los padres de estos alumnos, la mayoría de los cuales prefieren mantener el sistema actual, merecen saber lo que les espera. Mientras los políticos van y vienen, la oportunidad de educar bien a un joven- sobre todo en un país tan deficiente en pedagogía como Colombia- se pierde por siempre si no se aprovecha en el momento debido.

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